lunes, 28 de julio de 2008

Todos uno. Dios, en los pobres.

Ya contamos casi un mes en Mumbai y todavia caminamos sorprendidas de lo que vamos encontrando. En una ciudad como esta, un paseo por la tarde significa una nueva reflexion a partir de lo que se ve y se oye, se huele y se siente. Y as'i, vamos encontrando rincones de lo humano que completan lo que ya conociamos. Espacios nuevos de la persona que amplian el horizonte de lo que somos, uniendo fronteras y acercando personas que aparentemente viven en mundos distintos, pero que son, somos, hombres por igual, con un mismo alma. Explico esto que parece metafisica y que, sin embargo, pretende transmitir humanidad, similitud entre culturas, entre los hombres.

En todos nuestros paseos por la ciudad encontramos templos hinduistas publicos, enormes,con mil colores y estatuillas de algunos de los dioses a los que adoran. Otros, son templos familiares, construiidos en una sola habitacion de metro y medio, en los que se adora a otra estatuilla, que hace referencia a otro dios. En los grandes templos hinduistas, la gente se agolpa con orden silencioso, llevando en las manos ofrendas florales, incienso, aguas benditas, fotos de familiares. Los pies descalzos por estar en terreno sagrado, el ritmo al andar es pausado y la postura siempre postrada cuando se esta ante la imagen del dios al que adoran. Se respira espiritualidad porque quienes acuden al encuentro de su dios tienen fe ciega en que la ofrenda que llevan sera grande a los ojos de ese dios y significara una accion de gracias, de amor a ese dios.

Caminamos algo mas. Encontramos una gran mezquita musulmana llena en todas sus salas. Las mujeres a un lado, los hombres al otro. De nuevo los pies descalzos, de nuevo postrados ante un muro, esta vez, el dios no puede ser representado por no caber en la mente humana. De nuevo ofrendas y aptitudes de adoracion. De nuevo fe ciega en que existe aquel al que se adora, y que es ese quin rige la vida. De nuevo se respira espiritualidad, de nuevo estamos en terreno sagrado.

Una tarde decidimos quedarnos a rezar visperas con las misioneras de la caridad. Entramos con pies descalzos, nos postramos ante el santisimo que esta expuesto en el altar y escuchamos y observamos a las hermanas que oran. Ofrecen el trabajo del dia, dan gracias por todo lo regalado y adoran a Dios, a Cristo, por bendencirlas con toda clase de bienes. Todo es espiritualidad, todo es adoracion, tambien proclaman que es Dios el que todo lo rige, de quien todo viene y a quien todo va.

Si la lluvia no llega rezaran a un dios. Si un familiar enferman pediran su curacion. Si hay buena cosecha daran gracias. Y el resto es adoracion, postrarse ante el ser superior que les ha dado todo.

La espiritualidad aqui es palpable y real, llega a todos en diferentes lenguajes. Nadie aqui concibe la vida sin la exisencia de un dios, de un ser superior que sostiene la existencia y le da sentido. Las personas de esta ciudad encarnan lo que nos contaron en la Palabra: que Dios esta con los humildes,que los preferidos de Cristo son los pobres, que desde el principio de la historia de la salvacion, Dios hizo alianza con quienes quisieran seguirle y fueron estos que nada tienen.

El hombre rico no ha dejado espacio a Dios en el alma, porque la ha llenado de si mismo y de sus cosas. El pobre y el sencillo, a sabiendas de no tener nada y sintiendose vacio de si mismo por no tenerlo, abre dentro de si el espacio justo en el que Dios sello alianza con el hombre, y deja fluir en su nada el todo del torrente de Dios.

A su imagen y semejanza nos creo, tanto, que el vinculo de lo divino con lo humano es connatural al hombre, como aqui podemos ver. Aunque algunos nos llenemos de nosotros mismos y queramos prescindir de ese vinculo con Dios, Este no puede deshacerse de si mismo como parte nuestra que es, y permanece quieto y callado, hasta que el hombre quiera dejarse amar. Asi, seguira estando con los pobres, los sencillos, los pecadores, los que se dejan hacer, los que creen en Espiritu y en Verdad, los que no cuestionan, los que se abandonan, los que todo lo confian a su abrazo.

Y no importa el lenguaje en que los hombres hablen, ni tampoco su cultura. Dios se encarna en miles de religiones como miles de diferencias existen entre sus hijos. En puridad, toda religion es relacion de Dios con el hombre. Luego, las tergiversaciones que en cualquier religion existen, son fruto de malentendidos, de rupturas de ese vinculo, de busquedas de uno mismo, de mezclar a Dios en la cosas del cesar...

En Mumbai se encarna lo que nos contaron: Dios esta con los pobres, y todos, en El, somos uno.

Bego.

pd: siento escribir tan largo, pero la experiencia aqui es tan rica que es dificil de transmitir en pocas palabras. No me sentire ofendida si no leeis todo el comentario!!! gracias por estar cerca desde lejos.

2 comentarios:

confraternura dijo...

Hola Bego, Ines, Miriam y Patri: Os dejo una oración de Jose Luis Martín descalzo. Creo que puede resumir lo que habíes vivido contemplando tanta variedad de culto, pero la vida sin Dios ¿qué puede ser?

EL DIOS DE LA FE

En medio de la sombra y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.

José Luis Martín Descalzo

Siempre en búsqueda y oración

H. Alba, ecsf dijo...

¡Qué hermoso sentir tanta humanidad y tanta divinidad! Somos así. Una mezcla. Somos hombres y mujeres. Somos dioses. Somos parte de Dios. No hay manera de ser nosotros mismos en plenitud sin Él. No hay manera de estar completos sin Dios, y no hay manera de estar completos sin los pobres, los pequeños, los humildes...

Seguid contemplando. Seguid dejándoos interpelar por esta realidad que vivís. No volváis igual que os fuisteis.

Casi un mes después de dejaros en el aeropuerto, tengo que deciros que se os echa de menos. He hecho un esfuerzo y me he acordado de vuestras voces. ¡Sí, se os echa mucho de menos!

Rezo y os acompaño... la comunión hace caso omiso de la distancia, y vuela allí donde están los que queremos acompañar.

Un abrazo inmenso

Albita