Continuamos viviendo a fondo con las personas y con este tercer mundo del que apenas sabemos nada, al que tratamos con indiferencia desde all'a arriba. Son tantas las experiencias y aprendizajes que querria contar desde aqui... pero el tiempo es escaso y en mi cabeza bullen rapido los sentimientos y lo nuevo que esta brotando. Hoy, os cuento algo de todo eso que vivimos.
Desde Regina Pacis hasta Ashadaam recorremos apenas 10 minutos en las calles de Mumbai. Como sabeis, son muchas las familias que vamos encontrando en ese recorrido, familias que han hecho de la calle un hogar en toda regla en el que viven lo cotidiano.
Uno de esos hogares con los que nos encontramos nos sonreia cuando pasabamos, nos saludaban con carinho, y poco a poco fuimos sabiendo los nombres de algunos de ellos. Nos parabamos un ratito mas a saludar, a comprobar como seguian, a acariciar a lo bebes, a mirar y dejarnos mirar, a entender quienes eran las madres, quienes los hijos, quienes los padres y quienes las abuelas. Es una familia muy grande, que ha ido construyendo descendencia y continuan unidos en ese hogar de asfalto, desde la gran matriarca, hasta los nietos mas pequenhos, de apenas meses. La conversacion y las miradas de afecto entre nosotros iban surgiendo con naturalidad, hasta derivar en una invitacion a entrar en su casa. Un casa que no tiene puertas f'isicas, ni tampoco las ponen personales.
Los encontramos a casi todos reunidos, como siempre. Dos madres de 23 y 26 anhos, la primera con dos bebes, la segunda con tres. El marido de una de ellas, el abuelo, la abuela, y todos los demas hermanos de las primeras madres, ninhos, de 9, 10, 11 anhos. Nos ven y nos sonrien como siempre, y hoy, nos invitan a sentarnos. Un plastico sucio, lleno de barro o cualquier otra suciedad, pero es su asiento, su sala de estar. Nos ofrecen algo de beber y mucha conversacion en todos los idiomas. Saben poco ingles y nosotras nada de hindi, pero las palabras y los gestos fluyen hasta entender que simplemente queremos conocer los unos de los otros, compartir diferencias, hacernos companhia, estar.
Ya no son unos "pobres", alguien a quien tratar como objeto de caridad. Son personas con las que hemos creado un vinculo que nos acerca a ellas, y nos hace sentir que somos de la misma raza, hechos de la misma pasta, con la misma forma de sentir. Son conocidos, gente familiar con la que nos apetece estar, porque su companhia es grata y diferente a todas las que hasta ahora hemos tenido, su mirada es distinta y a medida que entramos en su hogar intuimos que su manera de entender la vida es opuesta a como nosotros la entendemos.
No nos tratan de manera diferente. No esperan que les demos nada, ni sienten que vengamos a practicar caridad con ellos. Una de las madres me cuenta, entre palabrejos hindis y algo de ingles, que gana cinco rupias al dia y con eso no puede darle leche a su bebe, ni llevar al medico a otro de los ninhos, que tiene infeccion en una herida de la cabeza y cada vez se hace mas grande.Lo cuenta con una sonrisa, como si ya nos conocieran y disfrutasen de nuestra presencia. Nos tratan con humanidad, como iguales, aunque saben que no lo somos.
Saben queno somos iguales porque ellos viven 20 personas en 4 metros de asfalto, son de piel oscura y no pueden vestirse del todo. Y nosotras llevamos zapatillas, nos cambiamos de ropa en cada encuentro, tenemos una mochila con tabaco, camara de fotos, caramelos para los ninhos, estamos limpias y luego dormiremos en Regina Pacis. Somos blancas y de Espanha, por lo tanto hemos venido en avion y pertenecemos a la parte del mundo blanquita y con buena salud. Pertenecemos a la parte del mundo a la que le toco vivir muy bien, en opulencia, lo que supone que ellos no tengan nada. Saben que viven asi porque nosotras tenemos todo lo que a ellos les falta, pero nos miran a los ojos y nos sonrien como si nada de eso existiera.
No nos juzgan, no nos echan la culpa de su situacion, ni siquiera sienten rencor ni envidia, al reves, nos ofrecen todo, hasta su conversacion y su persona, hasta el que entre ellos nos sintamos iguales. Jugamos con los pequenhos, conversamos con las mayores, sacamos fotos, nos compartimos, sentados todos en un mismo plastico que no tiene limite de plazas. Y no nos juzgan, no nos reprochan, no nos piden, y saben, que somos nosotros los que les quitamos todo, los que vivimos en nuestra opulencia olvidando que existen, los que hemos decidido no tenerles en cuenta, los que les hacemos ser menos en el conjunto del mundo.
Y yo, en mi vida comoda de primer mundo, en el que tengo tanto que podria morir de empacho, o de desesperacion por no saber que mas puedo tener, juzgo a todo aquel que resta algo a mi persona, o a mi me parece que le resta. Me siento mal con aquel que no valora mi trabajo, o que me quita algun prestigio en este. Me siento mal cuando alguien no me atiende como yo exijo, cuando un companhero de clase destaca mas que yo con menos esfuerzo, cuando creo que no se me tiene en cuenta, cuando no se me aplaude un buen articulo, cuando no se me dan las palmaditas en las espalda que yo creo necesarias, cuando no cumplo las expectativas de los demas, cuando al repartir un postre a mi me toca menos, cuando me molesta tender la ropa mientras mi hermano esta en el ordenador. Cuando parece que cuento menos.
Y juzgo, juzgo todo. Juzgo a quien tiene una casa mas que yo, o un coche, o mas ropa, o da menos tiempo a los demas, o tiene aptitudes que a mi me parecen egoistas o incorrectas, o no hace las cosas como a mi me gustaria, o deja de hacer algo que luego debo hacer yo.
Al final, la diferencia esta en mirarse a uno mismo o ser sencillos de corazon, como esta familia que nos acoge y revientan en sonrisas cuando nos ven. Al final, consiste en entregarles a los demas, o entregarme a mi misma. En pensar que mi vida y mi yo son un centro, un algo, o en pensar que la de los demas es una vida creada igual que la mia, de la misma carne, con las mismas necesidades. Al final, la cuestion esta en elegirse a uno mismo o tender a la sencillez, y la vida fluye.
Bego
¡El blog ya está en la nueva web!
Hace 14 años
3 comentarios:
Gracias
solo un mes y has llegado a esta reflexion. me alegra leerte y detenerme ante alguna de tus frases, como puede ser que parte de mi embrollo de ideas coja forma en tus palabras? es lo que tiene compartir una experiencia asi.
Hola Bego: Cada vez más me impresiona lo que cuentas y a la vez me asombra como está calando esta experiencia en vostras. Te imagino cuando vengas a casa.
Es cierto lo que dices al final del mensaje, en definitiva tod se reduce en tender hacia la sencillez y ver a todos como hermanos. Si esto fuera así, otro sería el destino de la humanidad. No buscaríamos el origen del mal, sino que nos preocuapríamos por las víctimas. Me acuerdo de una canción de Silvio: El problema vital es el alma.El problema es de resurrección. El problema, señor,
será siempre sembrar amor. Creo que esta es la cuestión.
Esto último te lo pongo para ti Bego. Te he visto reflejada en este texto:
La última inocencia
Partir en cuerpo y alma partir.
Partir deshacerse de las miradas
piedras opresoras que duermen en la garganta.
He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
Alejandra Pizarnik
Un beso muy fuerte para todas.
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