sábado, 30 de agosto de 2008

GRACIAS




























































Los dos meses con ellos nos han llenado de semillas que también han de dar frutos aquí, que es donde nos toca amar ahora y donde estáis quienes nos habéis amado desde siempre. No es fácil amar bien lo que hacemos a diario y a quienes tenemos al lado siempre, no es fácil mirar a los ojos que uno tiene en frente cada dia con la importancia y la delicadez que se merecen, no es fácil darse siempre a quien tienes siempre con el desprendimiento que hace sentir al otro en carne propia. Esperamos que esa manera de sentirnos amadas de fruto ahora donde ha de darlo y que, a la vez, nos empuje a mirar mas allá de nuestro entorno, para no dejar de amar a quienes hemos dejado atrás y continuan muriendo de hambre y de olvido.

Por eso, por todo, queremos agradecer a quienes habéis formado parte de nuestro viaje la oportunidad de aprehender más humanidad, más vitalidad, más personas, mas amor. Gracias a quienes os quedasteis en España pero os trasladabais cada día hasta alli en vuestra oración, leyendo el blog, preguntando a nuestras familias o recordandonos en cualquier momento. Gracias a quienes tomasteis en serio nuestra experiencia desde antes de que comenzara y quisisteis contrubuir incluso materialmente. Gracias, porque vuestras aportaciones económicas están hoy solucionando necesidades básicas de las niñas de varias casas de la congregación en la India: zapatos, uniformes, libros, el arroz de la comida, medicinas, hospital, transporte, psicólogos y trabajadores sociales.... con lo aportado por cada uno pueden cubrirse todas esas necesidades que están, casi siempre, pendientes de la providencia. Gracias a nuestras familias, que se han desprendido gratuitamente en lo afectivo, lo económico y en la incertidumbre, gracias porque habeis dado a nuestro viaje un fondo vital haciéndonos conscientes de la importancia de éste, gracias porque a vuestro lado lo vivido crece y toma forma al compartirlo.

Gracias a las hermanas de Regina Pacis que nos han acogido en su casa durante dos meses como parte de la comunidad, gracias porque habeis cuidado de cualquier rasguño físico e interior con mimo, gracias por transmitir en vuestro día a día el Espíritu vivo de Cristo, entregandoos incondicionalmente a quienes no tienen a nadie, a los que mas sufren. Gracias a las hermanas de Boribali, Nasik, Sanganmer, Jaghadia, y Delhi, por abrirnos el horizonte a la pobreza indígena y acercarnos a más personas y a más realidades, gracias también, por la cálida y atenta acogida en vuestras casas. Gracias a las hermanas de Ponzano, Ríos Rosas, Casa Madre, Bilbao, a todas las que os habéis unido a nosotras ofreciéndonos el viaje y velando por él en cada oración.

Gracias a las niñas, por demostrarnos lo que vale la vida y la belleza de lucharla con alegría, gracias por mirar el mundo con ojos distintos, por daros todos los días a vuestras "misses", por enseñarnos que el sufrimiento es semilla de algo nuevo si se planta en tierra buena, gracias por contagiarnos la magia de jugar, reir, llorar y servir con la intensidad de hacer de cada cosa y cada persona lo único. Gracias a los niños de Ashadam, que nos han enseñado que la vida tiene valor en sí misma por existir, no por producir, gracias por mirarnos a los ojos abriendo dimensiones nuevas de nosotras mismas y empujandonos a mirar a los demás de la misma manera, gracias por dejaros hacer en nuestros brazos sin medir nuestra valía para ciudaros, sólo confiandoos a nosotras como un niño en su madre. Gracias a las familias de las calles de Byculla, por curarnos un poquito de soberbia a golpes de "No te juzgo", de "vivimos con mucho menos de lo necesario" , de "sonreimos siempre", de " te damos hasta lo que no tenemos", de "lo importante es querer a quien tienes cerca". Gracias a las chicas de la resi, por compartir con nosotras música, conversación e interculturalidad. Gracias a las compañeras, amigas de viaje, por estar siempre y atender siempre, por hacer que cada noche la vivencia fues más rica al compartirla, por ciudar las unas de las otras, por aguantar, por ser consuelo, ánimo, estimulante, ayuda, por partirse y repartirse entre las tareas cotidianas y el ciudado entre nosotras.

Gracias a todos, de corazón, a tantos, podríamos contar cientos de personas que han conseguido que algo nos gire por dentro y nos sintamos diferentes. Gracias, en todo y todos a DIOS, que desde el principio se mueve silencioso detrás de cada movimiento nuestro y se encarna en cada una de las personas a las que antes aludía. A nosotras no nos queda mas que pregutarnos ¿COMO TE PODRÉ PAGAR TANTO BIEN COMO ME HAS HECHO? queremos hacerlo en la vida que comienza cada día.

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