miércoles, 6 de agosto de 2008

Opresores de Occidente

Aqui todos desearian ser blancos. Las castas indias se miden por lo oscuro de la piel, una piel clara indica una casta superior. El tono de la piel es determinante para entrar en una tienda, un restaurante, para obtener un trabajo, incluso para casarse. Lo blanco ha ganado terreno tambien aqui, donde la naturaleza quiso pigmentar los rostros de un morenito precioso que ahora resulta insultante, y del que pretenden deshacerse con cosmeticos y parasoles.



Los carteles publicitarios de marcas de ropa, cine, joyas, o cualquier producto de lujo, siempre muestran rasgos occidentales, pieles claras, cabellos castanhos, y por su puesto, vestidos occidentales. Los cafes que frecuentan los mas ricos de Mumbai son de estilo londinense, incluso en su menu, al igual que lo hoteles y las tiendas de ropa y comida. Lo bueno, lo elegante, lo digno, es todo lo que se parezca a lo occidental; Quien da muestras de acercarse a lo blanco sera mejor considerado que otro de piel oscura, ropa oriental y sin rupias suficientes para frecuentar ese cafe londinense. ?Globalizacion u opresion?



Desde occidente hemos conseguido imponer normas aqui tambien, donde nada se tiene, proclamando al mundo que somos nosotros los poderosos, los que mandan, los que mueven el mundo y acumulan las cosas y la atencion que aqui falta. Desde Occidente explicamos a la miseria que somos tan felices como muestran esos carteles publicitarios. Conseguimos hacerles creer que quien tiene una piel mas blanca, un vestido occidental, estudia en Londres, toma cafe con pastas y habla en ingles sobre cricket, moda y estetica, es superior, como nosotros lo somos.



Bajo el poster que anuncia un chico estilo massimo dutti vistiendo el mejor traje, encuentro a una anciana desnutrida, a medio vestir y ciega, que pide limosna para sobrevivir. Al lado del estupendo varon pasan ninhas de no mas de tres anhos, desnudas y buscando basura para vender y ganar alguna rupia. ?y que sienten cuando le miran? ?que no llegaran nunca a ser como el? habremos conseguido hacerles sentir que son inferiores, que su vida tiene menos valor?



Los ricos no solo nos hemos envenenado de soberbia a nosotros mismos, sino que, no contentos con poseer todas las riquezas y todos los poderes, venimos a advertir a quien no tiene nada de que estamos por encima y han de obedecernos. Venimos a recordarles que les olvidamos hace tiempo y ademas detestamos su existencia en el globo terraqueo. Venimos a capturar el dinero y el poder de los que tienen algo aqui para subirlo hacia los que lo deben poseer, por si acaso se les hab'ia ocurrido invertirlo en su pueblo, en sus hermanos que sufren.



?Quien decidio que fuesemos nosotros los dioses del resto del almas humanas? ?quien decidio oprimir a los pequenhos, despreciar a las culturas, exprimir los recursos de otros, engordar a los de arriba chupando la sangre de quienes no tienen voz para protestar? quien decidio que dos tercios de la humanidad deberian morir de hambre, miseria, olvido, soledad, golpes, ignorancia, desesperacion, inferioridad?



Y yo soy de los de la parte de arriba... visitando aqui a los que estoy golpeando. Y recibiendo de ellos un perdon incondicional, como el abrazo eterno del Padre, que hasta en mi miseria, hasta en mi infinita soberbia, me ama. Como respoender a tanta misericoridia? como vivirme tan injusta?

Bego

3 comentarios:

Bigmoon dijo...

Es inevitable que al leer y reflexionar tu relato el sentimiento primario que aflora es de culpabilidad. Esta culpabilidad puede generar tres sentimientos:
PASIVIDAD: es tal la impotencia antes los hechos que nos cuenta, que pienso en lo mucho por cambiar, y que además compromete tanto que uno se bloquea; “no sé puede hacer nada desde este primer mundo” o “si estuviéramos allí…”. Pero aquí se acaba la historia.
AGRESIVIDAD: esa realidad es tan diferente y tan doliente que agrede, y se reacciona de forma violenta; culpando a ello de todos sus males, utilizando el tópico de:”la culpa la tiene ellos por su forma de ser y por supuesto sus políticos”.
GRATITUD: desde esa realidad tan diferente y doliente hasta nuestro primer mundo, me brota un sentimiento de agradecimiento al reconocer tantos dones materiales y espirituales que tenemos a nuestro alcance de forma gratuita y de forma inexplicable. Estos dones se convierten, desde la FE, en una fuente para cambiar y trasformar lo más próximo, lo más inmediato dentro de nuestra vida diaria y rutinaria. Si tenemos esta experiencia, entregarse a los demás y no juzgar, llegaríamos a ser “Humildes, también de corazón” como vuestras familias amigas.
Os pido que transmitáis a vuestras familias amigas las gracias por darme una lección de experiencia cotidiana de Dios, sencilla, sin ruidos, simplemente vida vivida plenamente. También os pido que transmitáis las súplicas, a nuestro Dios que todo lo puede, para que sus condiciones materiales mejore y se acerque a un nivel de dignidad humana.
GRACIAS BEGO, Miriam, Inés, Patri y Miren (5FM)

H. Alba, ecsf dijo...

Yo también soy de las de arriba... y no me avergüenzo lo suficiente... y me he acostumbrado bastante a que las cosas sean así... y me he olvidado de que contribuyo a la opresión, y no tomo parte contra ella aunque quiera colocarme bajo la bandera de la solidaridad.

A los sentimientos de Luis añado el de confusión e impotencia por no ser capaz de vivir con más verdad mi vida, encarnando más lo que me da vueltas en la cabeza y el corazón, por no mantener presente en mi existencia, en mis hábitos de consumo, en mi manera de afrontar el día a día, la muerte de tantos y tantos hermanos y la injusticia y las vejaciones a las que se ven sometidos...

Y la gratitud, la gratitud porque nos demuestran que se puede vivir solo con la esperanza, la fraternidad, la acogida... Esto es lo único que no les podemos quitar... todo lo demás nos lo hemos llevado, lo hemos robado... creímos que con acaparar lo material valía, y ellos poseen el Reino...

Gracias por transmitirnos su tesoro...

Un abrazo gigante a todas...

Anónimo dijo...

¡BASTA YA! Basta ya de conciencia culpabilística, de "ufff, que culpable me siento" sin hacer nada. Quienes están en la mierda son ellas, las que despiojan son ellas, los demás "¡oh! nos sentimos culpables" pero no hacemos nada.
Y ¿qué podemos hacer nosotros?, seguro que ellas también se lo preguntaron alguna vez. Ya no. Ya lo están haciendo.